Hoteles de bajo coste: buscando la eficiencia.

Estamos acostumbrados a llegar a un hotel y tener derecho a todos los servicios incluidos en el precio, como por ejemplo, la televisión, desayunos bufette, el aire acondicionado, la calefacción, lavado diario de sábanas o cambio de toallas, etc....

 

Sin embargo, el incluir esos consumos como "barra libre", implica que la gente hace un uso indebido del servicio dado por aquéllo de que "ya lo he pagado".


Como consecuencia de que el turista gasta mucho más de lo que necesita, se producen unos sobre costes importantes que han de ser repercutidos a todos por igual para cubrirlos.

 

Y decimos que gasta más de lo que necesita porque nadie en el domicilio propio lava las sábanas todos los días, ni cambia las toallas del baño todos los días ni deja el aire acondicionado encendido 24 hrs al día.


Sin embargo, cada vez más, se empieza a plantear la opción de ofertar "hoteles de bajo coste", con precios sensiblemente inferiores a los de "todo incluido" en donde los consumos que hace el turista se le cobran a parte.

 

¿Qué se consigue con ello? En primer lugar, se consigue que el turista, cada vez que quiere usar el aire acondicionado, calefacción o lavado de sábanas y toallas, como ello le va a suponer un pequeño coste, éste se pregunta si es necesario o no. Sólo con ello, ya baja muy considerablemente el consumo de dicho servicio; si esto lo traducimos en ahorro de Kw/h o a Tn de detergente o M3 de agua, la reducción de gasto que experimenta este hotel de Bajo Coste es muy importante. Con ello, se pueden reducir los precios de las habitaciones y ofertar el mismo servicio a precios más competitivos.

 

APARTAMENTO CADIZ LIMITADO

 

Pero además, es importante incidir en el hecho de que el hotel de Bajo Coste no merma ni un ápice el nivel de comfort ni de comodidad al turista; símplemente le obliga a discernir si es necesario o no gastar innecesariamente en lavar sábanas o cambiar toallas y, en definitiva, a practicar un Consumo Responsable. Es poco comprensible que un turista se vaya a hacer una ruta a caballo por la Sierra de Gredos dejando la calefacción a 28º todo el día mientras disfruta plácidamente del entorno a 30 kilómetros de distancia de su casa rural y es también poco comprensible que mientras se está en la playa, la consola de pared del salón y la de la habitación estén ambas funcionando desde las 10 de la mañana hasta que volvamos de la playa para encontrarnos la habitación fresquita. No tiene mucho sentido y generamos unos costes absurdos basados en el despilfarro y en aquéllo de que "fuera de casa hago lo que no me permito hacer en mi propia casa". Además, la sangría de divisas en importación de energía es más que notable incurriendo en un déficit comercial energético que España ya no se puede permitir.

 

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Para concluir, los hoteles de bajo coste probados en España, suelen rondar unos 10€ más baratos por noche que los de "todo incluido". Si prolongamos la estancia 5 días, ello supone un ahorro de partida de unos 50€ y -haciendo un consumo responsable- los consumos no van a suponer más de 1,8€ al día en materia de calefacción o climatización. Si además optamos por no cambiar las toallas todos los días sino que las colgamos de nuevo para que se sequen y volver a usarlas mañana, nos ahorraremos otro pico importante.

 

En definitiva, los Hoteles de Bajo Coste se plantean cada vez más como una opción no atractiva sino necesaria para poder competir con otros países del Mediterráneo y más aún para comenzar una paulatina reducción de nuestro consumo per cápita en agua, Kw/h y otros insumos que dañan tanto la economía de nuestras empresas como la de nuestro país. El "bajo coste" aparece pues como una opción necesaria para fomentar un sector turístico sostenible y competitivo en el tiempo.

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