El consumo del aire acondicionado

Publicado en por aireacondicionadomadrid


 

 

 

¿A qué temperatura se debe poner el aire acondicionado?

 


Cada grado de menos supone aumentar el consumo energético y por ello el IDAE considera suficiente en verano los 26ºC. La OCU aconseja a su vez una franja entre los 24 y los 26 grados: esta organización de consumidores afirma que basta graduar 5º por debajo de la temperatura exterior para obtener una sensación de frescor. Sin embargo, resulta muy común en los meses de verano entrar en espacios mucho más fríos. Esto choca con la lógica ambiental, pero también con la salud. “No podemos estar en una nevera, la gente pone el aire acondicionado a una temperatura que no es correcta”, asegura Cristina Martínez, de la Sociedad Española de Neumología (SEPAR).
Esta neumóloga considera que para evitar problemas de salud la temperatura operativa debe mantenerse entre 23-26ºC. Además, aconseja que la diferencia vertical de la temperatura del aire entre 1,1 m y 0,1 m sea inferior a 3ºC y que la humedad relativa se mantenga entre el 30% y el 70%. “No son tampoco nada buenos los grandes contrastes de temperatura entre el interior y el exterior”, incide.

 

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Para el hogar, las guías de ahorro energético aconsejan poner en práctica distintas medidas antes de comprar un aparato de aire acondicionado. Se recomienda poner toldos en las ventanas u otro tipo de protecciones solares, utilizar colores claros en las paredes, aprovechar la vegetación en el exterior del edificio… También poner ventiladores para mover el aire, lo cuál produce una sensación de descenso de la temperatura de 3-5ºC y tiene un consumo eléctrico mucho menor. Sin embargo, la realidad vuelve a ser diferente, pues el aire acondicionado es uno de los electrodomésticos que más rápido está entrando en las casas españolas.
¿Qué representa el gasto energético de un aparato de aire acondicionado? Según la guía práctica de la energía del IDAE, estos aparatos suponen un 1% del consumo eléctrico de un hogar medio en España, considerado en 4.000 kWh al año. Sin embargo, esto es engañoso, pues ha sido calculado dividiendo el gasto total de los hogares por la cantidad de electrodomésticos de cada tipo que hay hoy en día en las casas. En realidad, un aire acondicionado eficiente puede gastar más de 600 kWh al año, un consumo realmente importante en relación con los 4.000 kWh al año de un hogar medio; sobre todo, si se tiene en cuenta que estos aparatos se encienden solo unos pocos meses.
Esto explica por qué el consumo de los aires acondicionados tiene cada vez más importancia en los meses de calor. De hecho, el pico de demanda eléctrica de verano (cuyo récord en España está en los 41.318 MW de las 13:36 horas del muy caluroso 19 de julio de 2010) supera ya al de invierno en zonas de Andalucía o Cataluña.
 

 

El informe de 2009 del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea sobre las tendencias de consumo de electricidad en la UE asegura que un 37% de los aparatos de aire acondicionado europeos están en España, más que en Italia (20%), Grecia (15%) o Francia (11%). Así pues, esta es una cuestión que atañe muy particularmente a este país.
Para reducir el gasto eléctrico resulta determinante el aire acondicionado que se compre, pues existen grandes diferencias en el consumo de estos aparatos. Se supone que son más eficientes las instalaciones centralizadas, pero lo más generalizado son los aparatos independientes. En este caso, la web EuroTopten, que selecciona los electrodomésticos más eficientes de cada categoría, explica que, en igualdad de potencia, los sistemas partidos o de tipo split (con una unidad exterior y otra interior) muestran mejores rendimientos que los aparatos compactos (en los que la unidad evaporadora y la condensadora están dentro de una misma carcasa).


Adquirir un aparato con una potencia excesiva supondrá un despilfarro de energía, pero una potencia demasiado baja también aumenta el consumo por tardar más en enfriar. Es aconsejable consultar a un profesional para escoger bien la potencia del aparato en función de los m2 que se quieren refrigerar.


Los que menos consumen son aquellos de la clase A y que tienen el mayor índice de eficiencia energética (que debe figurar en la etiqueta energética). Además, son más eficientes los aparatos con tecnología “inverter”. Los equipos de climatización tradicionales funcionan en ciclos de encendido-apagado para ir manteniendo la temperatura seleccionada en una sala. Sin embargo, esta tecnología permite ajustar la potencia del aparato para mantener la temperatura requerida, lo que implica un gasto mucho menor. Según cálculos de la empresa Panasonic, un climatizador con inverter que funcione durante 8 horas para refrigerar una habitación a 25ºC consume hasta un 50% menos que otro convencional.

 

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Como explica la OCU, aunque los modelos menos eficientes de clase inferior a la A cuestan más baratos, a la larga resultan más caros si se considera su gasto eléctrico. Además, esta organización de consumidores incide en que tan importante como escoger bien el aire acondicionado es la forma en que se use. Y por ello recomienda mantener la vivienda fresca, evitando la entrada de aire caliente y bajando persianas y toldos, para reducir la necesidad de refrigeración.

 

Curiosamente, estos aparatos ayudan a enfriar los interiores, pero arrojan a la vez más calor al exterior. Según una tesis doctoral realizada por un investigador del Centro de Investigaciones Energéticas y Medioambientales (Ciemat), en una ciudad como Madrid, los equipos de aire acondicionado pueden subir la temperatura en verano entre 1,5 y 2 grados en determinadas horas.

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